Quién soy
Vengo de familia pastelera. Golosos. Mi bisabuelo y mi abuelo eran pasteleros. Así que, ¿destino quizás? Puede. Desde pequeña recuerdo pasar horas en el obrador preparando tartas y todo tipo de dulces. Crecí entre masas, hornos y azúcar, sin darme mucha cuenta de que aquello me estaba marcando.
Siempre he sido muy aficionada a hacer postres en casa, pero llegó un momento en el que sentí que quería ir un pasito más allá.
Y aquí empieza esta historia.
Soy Patricia.
Cada vez que pienso en mi abuelo se me dibuja una sonrisa. Pasé muchas horas a su lado en el obrador: amasando, batiendo, pintando hojaldres con huevo, decorando y viendo cómo se atendían los pedidos con mimo absoluto.
La pasión, a veces, se hereda. En mi caso, fue así.
Él era conocido por su forma de trabajar: detallista, meticuloso y constante. En la zona de Murcia, su pastelería era muy reconocida. Y no era casualidad. Sus dulces tenían algo especial: sabor auténtico, hecho a mano. La almendra se sentía en cada bocado, el merengue se deshacía en la boca y todo sabía a verdad.
Unos años después, aquí estoy yo.
Siguiendo sus pasos con orgullo e ilusión, y dando forma a todo aquello que empezó mucho antes que yo.
Por él, y por todo lo que quedó pendiente.
